Mar 04
Mar 04

Un viernes después de salir del postgrado, me llegó un mensaje de Joan, mi compañero de piso. En el SMS me comentaba que no me asustase cuando llegase a casa, se habían ido al cine con unos amigos y habían dejado a Ralph, el perro de Toni, en el comedor. La verdad es que sólo nos habíamos visto un par de veces, y no estaba muy seguro de si se acordaría de mí, y si se asustaría cuando llegase a casa.
Todo fue muy bien, Ralph es un perro muy cariñoso y también muy inquieto. No le gusta estar solo, y por eso le habían dejado la radio puesta, aunque se ve que ladra mucho si le ponen la COPE.
Fui a saludarlo, le di unas caricias, parecía contento. Decidí dejar mis cosas, la chaqueta, el casco de la moto,… pero Ralph actuaba de forma extraña, se acercaba a mí y cuando me giraba salía corriendo despavorido. Pensé que igual quería jugar o bien que mi presencia le incomodaba.
Fui a la cocina, cogí un trozo de jamón dulce, y le llamé, quería ganarme su confianza. Tímidamente se acercó y comió de mi mano el trozito de carne que le ofrecía. Pero nuevamente salió corriendo. Me parecía tan rara su actitud que decidí seguirle, parecía que quería algo, pero no sabía el qué.
No era consciente de la sorpresa que me aguardaba.
Salí de la cocina tras él, y me llevó hasta la entrada, allí ocurrió algo que fue espectacular: Se acercó lentamente al perchero, y con su hozico tocó suavemente la correa. ¡Me quedé atónito! Que capacidad de comunicación, cómo su cabecita estuvo dando vueltas para poder decirme “esto es lo que quiero, ¡que no te enteras!”. ¡Se ganó un paseo y de los largos! Muy gustosamente, me puse la chaqueta, y bajé al pobrecillo, que parecía un globo de pis.
Así fue como descubrí algo que me sorprendió y me hizo reflexionar. No todos los animales tienen una inteligencia de comunicación social, lo suficientemente desarrollada como para poder entablar una conversación, aunque sea a nivel muy básico, como “quiero esto”. De hecho, los gatos son en comparación muy estúpidos. Pongamos un ejemplo, si un gato esta encerrado en mi salón y quiere ir a beber agua, que está en la cocina, pero se encuentra con la puerta cerrada. Su primer razonamiento es: si me pongo a maullar, la puerta se abrirá (estés o no estés en la casa su actitud es la misma). Seguirá maullando y maullando y maullando, hasta que después de mucho insistir decide hacer otra cosa. Es posible que después de un rato, se vuelva a acordar que tiene sed, y su respuesta será exactamente la misma. Jamás intentará abrir el pomo por sus propios medios, o venir a buscarte e intentar señalarte que es lo que quiere. Todo lo contrario que Ralph que fue capaz de interactuar conmigo por sí mismo. Podemos decir que un gato es cualquier otra cosa menos creativo.
En nuestra primeriza etapa de vida, mucho antes de llegar a balbucear toscamente la palabra “mamá”, aprendemos a levantar nuestro dedo índice para señalar y comunicar, que es lo que queremos o necesitamos. Esta particularidad la compartimos con los delfines, los perros y los monos (aunque los delfines y los perros utilizan su morro en vez del dedo). El 99,99% de las especies del planeta no disponen de este tipo de comunicación social, lo que nos da una clara referencia de la ventaja evolutiva que reprensenta este hecho, y el porqué estamos dónde estamos.
Extrapolando, el puntero de nuestro ratón actúa como el dedo índice de nuestra mano. Este básico concepto lo tenemos asimilado en nuestros primeros meses de vida, y aprendemos a interactuar desde entonces. La interactividad es crucial para las posteriores etapas de vida, es por eso, que es lo primero que aprendemos. Es más importante y útil para nuestra supervivencia poder señalar el biberón que decir “mamá”.
Me gustan mucho los animales, he tenido 3 gatos, 2 perros, 3 loros, 1 canario, 14 hámsters, 3 conejos, 6 peces, 7 tortugas, 1 ardilla e incluso un azor estuvo en mi casa una semana curándose de una grave herida en el ala.
Cuando quieras Ralph, te saco de nuevo de paseo.
Edgar! te has enamorado tío.
ssssh! guárdame el secreto!
Toni es muy celoso!
Seguro que Ralph saca mejor nota que yo en el Brain Training…
Antihéroe!
No te preocupes, que Ralph no puede distinguir los colores! ;)
Además no creo que le haga mucha gracia tener un lápiz insertado en el hozico.