May 19
May 19
Hace tan sólo tres meses que hago fotos, así que no me toméis demasiado en serio; probablemente no diré más que obviedades. Pero, como grapador, me apetece compartir con vosotros mis recientes reflexiones sobre mi nueva pasión: la fotografía.
Para mí, a nivel cronológico, hay cuatro tipos de fotos: las que “ves” antes de que ocurran, las que “ves” mientras ocurren, las que ocurren mientras las haces y las que ocurren… y nunca haces -sniff.
Para las que “ves” antes de que ocurran, hay que juntar elementos de la escena (o sea, de lo que está pasando) y prever su relación; primera obviedad, pero bueno. Por ejemplo, una mendiga se acerca a unos turistas y yo preveo que no le van a hacer ningún caso (como ha ocurrido casi siempre desde que he estado observándola, escondido detrás de un árbol). Entonces camino decidido hacia allí, me pongo medio de cuquillas y empiezo a disparar “rezando” para que nadie me vea y se moleste.
En las que “ves” mientras ocurren tienes que darte prisa, antes de que el “milagro” se esfume. Por ejemplo: una pareja se besa apasionadamente en el Paseo de Gracia de Barcelona. Nada que fotografiar. Pero enseguida ves que están situados delante de dos manchas rojas de pasión donde pone… “ESPIRIT”…
Entonces corres hacia allí, te metes por entre las motos (un motorista te mira mal) e intentas coger a la vez la pareja y las letras. Bueno, en la toma en la que lo conseguí, la pasión ya había descendido un poco, pero creo que en este caso la composición vale más que la pasión que muestran los chicos. No es una gran foto, pero si la titulas “That’s the ESPIRIT”, creo que mejora un poco.
Las que mejoran “mientras” las haces son escenas que tienen en sí mismo (tú lo crees… ¡porque en el fondo tienes fe!) cierto valor fotográfico, pero que mientras apuntas y enfocas (o incluso mientras disparas), algo aparece en el encuadre (o algún sujeto de los que ya había hace algo) que mejora la foto sensiblemente. Por ejemplo, un hombre toca el violín en la calle. Yo encuadro y trato de “jugar” con una mujer y un niño que yo interpreto que son los del músico, pero de repente, dos niñas se ponen a bailar y a hacer el “salvaje” (ya veréis porqué) delante del hombre, y por unos instantes todo coge otro valor…
Las que ocurren y nunca haces son las mejores: en tu cabeza son sin duda las mejores. Como las novelas que no has escrito. Al final tenéis un ejemplo de ello.
Y ahora los consejos (al menos para fotografía “social”), de novato a novato :
-Paciencia: espera. No, espera más. Más. Y luego espera un poco más. Hasta que ocurra lo que “esperas” que ocurra… Aquí la Ley de Murphy juega a nuestro favor: “Si algo puede ocurrir, ocurrirá.” ¡Pero que el momento te coja con el ojo en el visor…! ¡No, espera!
-Hay que hacer muchas fotos. Yo me he comprado una tarjeta de 8GB. Puedo hacer 570 fotos seguidas en RAW (¡qué placer!). No por hacer muchas fotos saldrá alguna buena, claro, pero el dinero tampoco hace la felicidad, y mira…
-Cómprate unos buenos zapatos. Pero no buenos por la marca o el precio, esta vez no; ¡buenos para andar! Y anda; cuando menos te lo esperes, seguramente detrás de esa esquina, hay una gran foto. ¡Anda, ves!
-Lleva siempre la tapa del objetivo… en el bolsillo. No siempre vas a tener tiempo de reaccionar. E, incluso así de preparado, muchas veces no tendrás tiempo de disparar… Pero otras veces, sí: la niña te adelantará con su globo y de repente se le escapará. “¡Mama!”. ¡Click!
-Ponle un skylight al objetivo. Un skylight es un filtro protector (¿del Sky Light?), pero lo que más protege es el objetivo del polvo y de las ralladuras. Vale 10€. O sea, que cuando estoy por ahí lo limpio con la camiseta…
-No hay que mirar la pantalla LCD después de cada foto (a no ser que se trate de un paisaje o de una naturaleza… muerta). Te puedes perder lo mejor.
-Cuando “abandones” una escena después de haberla fotografiado, gírate. Contémplala de nuevo; muchas veces te llevarás una sorpresa. Es decir: no descartes ningún punto de vista.
-Cuando retrates a alguien en medio de la calle (“en medio” y “con miedo”, claro), toma siempre alguna foto con el zoom al máximo. Al menos una. Una expresión puede valer más que mil poses, gestos o contextos. (Bueno, quizá lo digo porque mi teleobjetivo sólo llega a 85mm…).
-Si crees que la foto es realmente buena (que “alguien” tiene que hacerla), hazla. ¿Qué es lo peor que te puede pasar? Si dudas y la espontaneidad no es crucial, pide permiso. De vez en cuando va bien tomar alguna foto sin sentir que el corazón te vaya a explotar… (Otro día podemos hablar sobre la ética fotográfica: ¿sabéis qué es lo único en lo que pensaba uno de los fundadores de la agencia Magnum cuando entró en un campo de concentración nazi con las fuerzas aliadas? Bueno, en otro post.) En todo caso, si ves a cuatro chicas con minifalda caminando por las Ramblas y te das cuenta que van a pasar por delante de un barrendero, puedes suponer que algo bueno va a pasar. Y si luego alguien se queja… las fotos ya están hechas, tú.
-Nunca descartes una escena por falta de luz o porque “probablemente” no tendrá interés. La luz puede aparecer en el momento más inesperado (o incluso en el momento más necesario), y una escena con un potencial interés puede pasar de la potencia al acto con una facilidad que ni Aristóteles… Por ejemplo, el otro día estaba en la Plaza de la Catedral de Barcelona y un mimo actuaba delante de un gran círculo de personas. Era ya tarde y sabía que ninguna foto podría salir bien, así que ni siquiera saqué la cámara de la bolsa (¡pero la llevaba encima!). De repente un coche cruzó el “escenario”, y el mimo se puso a “regular el tráfico”. Luego, se plantó delante del coche y “obligó” a la conductora a avanzar poco a poco. Entonces, el mimo, como si todo ocurriera a cámara lenta, simuló que el coche le atropellaba y se quedó estirado en el suelo delante del coche, con los pies encima del capó. Incluso hizo una repetición de la jugada. Con las luces del coche sobre sus piernas, creo que podría haber quedado una muy buena foto.
Por eso siempre hay que tener la cámara a punto. Para cuando “el milagro” suceda…
¿Quieres ver algunos otros pequeños milagros en que sí reaccioné?
Me he sentido completamente identificada con tu post. Gracias por los consejos!!